6.11.2014

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Y quién me abrazaría a mí.
A mí nadie, porque no quiero. A mí nadie, porque prefiero esperar sentada a que algún loco perciba que me siento sola. Porque me siento sola. Aveces Sola. Y me gustar ser Aveces, porque Aveces no se preocupa de la realidad ajena, le gusta el té a todas horas y mirarse al espejo (a veces).
Pero cuando miro los cuadernos, cuando miro los dibujos, cuando miro los bolígrafos esparcidos por el escritorio. Me asomo por la ventana, han pasado las tres de la mañana y no consigo conciliar el sueño. Llevo cinco días encerrada sin pisar el asfalto ni mover las piernas, lo que significa, en pocas palabras, que ya vuelvo a odiarme. Que ya vuelven las intenciones suicidas y la repugna hacia mi piel. Pero cuando miro las fotografías con chinchetas, las entradas de cine de hace tres años y medio, las vitaminas para seguir estudiando, el cepillo lleno de pelos: se me cae el pelo.
Se me cae el pelo.
Se me cae
el
pelo.
Y en una esquina las anotaciones para los exámenes, unos cuantos céntimos sueltos para la máquina de café. Los sobres de Pompadour, qué puta mierda, qué malo que está. Bajo la cama las sábanas y los apuntes, inútiles, como yo. FR8712 /U94FFL. Valencia 27 de Junio Sala Wah-Wah. Apertura de puertas 21:30 H. La Pyramide du Louvre. Andábamos sin buscarnos pero sabiendo que andábamos para encontranos. Línea de tierra: || a la proyección frontal, se mantienen las alturas. El problema antropológico en la concepción filosófica de Gottfried Wilhelm Leibniz. Transesterificación.

A veces me siento como un violín de plástico.
A veces me siento como las ruedas del tren chirriando sobre las vías.